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RESUMEN Y RECOMENDACIONES
El escándalo mundial de la violencia contra los niños es una historia
de terror que con demasiada frecuencia no se cuenta. Con premeditación
y alevosía, se utiliza la violencia contra los miembros de la sociedad
con menos capacidad para protegerse -- niños en las escuelas, en
orfanatos, en la calle, en campamentos de refugiados y en zonas de
guerra, en centros de detención y en campos y fábricas. Al investigar
las violaciones a los derechos humanos de los niños, Human Rights
Watch ha descubierto una situación inquietante y persistente -- en
todas las regiones del mundo, en casi todos los aspectos de sus vidas,
hay niños sometidos a una violencia inadmisible, perpetrada en la
mayoría de los casos por las mismas personas encargadas de su
seguridad y bienestar.
Los niños suelen experimentar la violencia por parte de la policía y
otros agentes encargados de hacer cumplir la ley. Los niños de la
calle son objetivos especialmente fáciles por ser pobres, jóvenes,
con frecuencia ignorantes de sus derechos y carentes de adultos a
los que recurrir para pedir asistencia. Reciben palizas de policías
que quieren extorsionarles, y las niñas de la calle pueden verse
forzadas a ofrecer favores sexuales para evitar su detención o que
la policía las ponga en libertad. Los niños de la calle,
considerados vagos o maleantes, han sido torturados, mutilados y
víctimas de amenazas de muerte y ejecuciones extrajudiciales.
La policía suele detener a los niños sin causas suficientes y los
somete a interrogatorios brutales y torturas con el fin de obtener
confesiones o información. Una vez internados en centros juveniles
y correccionales penales, los niños suelen ser maltratados y
abusados, y tienen que soportar fuertes castigos corporales,
torturas, trabajos forzados, negación de alimentos, aislamiento,
restricciones, ataques sexuales y hostigamiento. En muchos casos,
los niños son detenidos junto con adultos, lo que los expone al
peligro de abusos físicos y sexuales.
En las escuelas, destinadas a fomentar el desarrollo de la
infancia, la violencia puede constituir una parte habitual de la
experiencia de los niños. En muchos países, el castigo corporal
sigue estando permitido como parte de la "disciplina" escolar. Los
niños son sometidos a golpes de vara, bofetadas y latigazos que
provocan moratones, cortes y humillación y, en ciertos casos,
lesiones graves o la muerte. Las niñas corren especialmente el
riesgo de sufrir violencia sexual tanto por parte de profesores
como de estudiantes varones, y pueden verse sometidas a
tocamientos, humillaciones verbales, ataques y violaciones. Los
estudiantes pueden ser maltratados por motivos de género, raza,
origen étnico, religión, casta, orientación sexual, grupo social u
otras condiciones. Los estudiantes lesbianas, gay, bisexuales o
transgéneros han sido golpeados, pateados, escupidos,
acuchillados, estrangulados, arrojados contra casilleros y
arrastrados por varios pisos de escaleras. Los niños trabajadores
suelen soportar largas horas de trabajo penoso en circunstancias
difíciles y dañinas. Para muchos de ellos, el abuso físico es una
característica más de sus vidas cotidianas. Los niños trabajadores
suelen ser golpeados por ser demasiado lentos, cometer errores,
llegar tarde al trabajo, parecer cansado o simplemente como método
de intimidación. Los que intentan escapar a dicho abuso y buscar
protección de la policía se arriesgan a que los devuelvan
directamente a sus empleadores.
Ciento de miles, si no millones, de niños huérfanos o
abandonados son ingresados en orfanatos o en otras instituciones
no penales. Muchos de estos niños al cuidado del Estado,
experimentan en cambio niveles alarmantes y a veces mortales de
abuso y negligencia. Pueden ser víctimas de palizas y abusos
sexuales, estar encerrados en sacos de tela o atados a muebles,
y sometidos a un tratamiento degradante por parte del personal
de los centros. En algunos de ellos, las tasas de mortalidad han
sido asombrosas.
En las situaciones de conflicto armado, millares de niños son
asesinados, mutilados, violados y torturados cada año. Cientos
de miles de niños reclutados como soldados corren el riesgo de
lesiones, discapacidad y muerte en combate, así como los
abusos físicos y sexuales por parte de sus compañeros de filas
y comandantes. Los niños que han huido de zonas de guerra como
refugiados también corren peligro. Siguen siendo vulnerables
al abuso físico, la violencia sexual y los ataques
transfronterizos.
El silencio y la pasividad permiten que la violencia contra
los niños continúe. En casi todas las situaciones en las que
Human Rights Watch descubrió casos de abuso contra los niños,
los responsables habían quedado impunes. Profesores que han
atacado sexualmente o lesionado a sus alumnos siguen
enseñando. Agentes de policía que han torturado a niños
delante de testigos siguen en el servicio activo. Personal de
orfanatos que somete a los niños a niveles alarmantes de
crueldad y negligencia no sufre consecuencia alguna. Incluso
los responsables de la muerte de un niño son raramente
procesados y mucho menos condenados. Los criminales de guerra
que reclutan, violan o asesinan a niños siguen en libertad.
Existen varias razones para dicha impunidad. Los niños --
especialmente los más vulnerables al abuso -- cuentan con
muy pocos mecanismos para denunciar la violencia. Es posible
que se muestren reticentes a hablar por temor a las
represalias. Y dado que son niños, sus quejas no se suelen
tomar en serio.
Incluso cuando los niños denuncian la situación o se exponen
los abusos, los responsables son raramente investigados o
procesados. Los que se encuentran en una posición para tomar
medidas pueden ser cómplices del abuso, mostrarse reticentes
a disciplinar o procesar a un colega, o temer la publicidad
negativa. Los adultos que presencian el abuso por parte de
sus propios compañeros e intentan denunciarlo pueden verse
despedidos por hacerlo.
La Convención sobre los Derechos del Niño, ratificada por
casi todos los países del mundo, obliga a los gobiernos a
proteger a los niños frente a todas las formas de
violencia física y psicológica. Sin embargo, millones de
niños continúan padeciendo la violencia y el abuso. Estos
actos de violencia suelen considerarse incidentes
lamentables, aunque aislados, en lugar de un fenómeno
mundial que exige una respuesta internacional concertada.
Este informe se basa en investigaciones realizadas por
Human Rights Watch desde 1996 sobre la violencia contra
los niños. Llevamos a cabo investigaciones en profundidad
en 18 países de todas las regiones del mundo. En el
transcurso de las investigaciones, entrevistamos a cientos
de niños que han sido víctimas de la violencia, sus
familiares, organizaciones no gubernamentales y otros
defensores de derechos humanos, funcionarios y otras
fuentes de información. A no ser que se indique lo
contrario, se han cambiado los nombres de los niños en
este informe para proteger su intimidad.
En nuestras investigaciones de la violencia contra los
niños, Human Rights Watch se ha concentrado principalmente
en los abusos dentro de la esfera gubernamental -- aunque
los actores privados también violan los derechos del niño.
En este informe se hace hincapié en las violaciones a los
derechos del niño por parte de agentes del Estado y dentro
de instituciones -- tales como escuelas -- oficiales o
subvencionadas. El informe también identifica violaciones
producto de que los gobiernos no hayan tomado medidas
adecuadas para proteger a los niños frente a la violencia
en el lugar de trabajo, en las calles y en situaciones de
conflicto armado.
Human Rights Watch considera que un niño es una persona
menor de 18 años, de conformidad con la Convención sobre
los Derechos del Niño, que define un niño como "todo ser
humano menor de dieciocho años de edad, salvo que, en
virtud de la ley que le sea aplicable, haya alcanzado
antes la mayoría de edad".
Recomendaciones
Human Rights Watch hace las siguientes recomendaciones
a las Naciones Unidas y a los gobiernos nacionales.
A las Naciones Unidas
- La Asamblea General debe pedir al Secretario
General que realice un estudio internacional en
profundidad sobre el problema de la violencia contra
los niños, tan exhaustivo e influyente como "Las
repercusiones de los conflictos armados sobre los
niños: Informe de la experta del Secretario General,
Sra. Graça Machel". De acuerdo con las
recomendaciones del Comité de los Derechos del Niño,
dicho estudio debe examinar las causas, el alcance y
los efectos de la violencia contra los niños, y
presentar un plan de acción claro para eliminar este
tipo de violencia.
- El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para
los Derechos Humanos debe organizar un taller
especial para todos los organismos creados por los
tratados relevantes, procedimientos especiales y
órganos y agencias de la ONU para examinar la
violencia contra los niños y las maneras en que los
mecanismos existentes de derechos humanos dentro de
la ONU pueden tratar el problema de manera más
efectiva.
- Los organismos de la ONU deben emprender una
campaña importante para poner fin a la violencia
contra los niños. El Fondo de las Naciones Unidas
para la Infancia debe ser el principal responsable
de dicha campaña, con el apoyo activo de la
Organización Mundial de la Salud, el Alto
Comisionado de las Naciones Unidas para los
Refugiados, la Organización Internacional del
Trabajo y otras organizaciones relevantes.
- La Comisión de Derechos Humanos debe nombrar a
un relator especial sobre la violencia contra los
niños, con el fin de recabar la atención
internacional necesaria sobre el problema
persistente de la violencia contra los niños,
observar el cumplimiento de las normas para la
protección de los niños, investigar los abusos y
presentar recomendaciones para mejorar la protección
de los niños frente a la violencia y los abusos.
- La Relatora Especial sobre derecho a la
educación debe hacer especiales esfuerzos para
examinar el castigo corporal, el hostigamiento y la
violencia en las escuelas y su repercusión sobre el
derecho a la educación de los niños, como queda
establecido en los artículos 28 y 29 de la
Convención sobre los Derechos del Niño y la
Convención relativa a la lucha contra las
discriminaciones en la esfera de la enseñanza.
- Otros relatores especiales relevantes, entre
ellos el Relator Especial sobre la tortura y la
Relatora Especial sobre la violencia contra la
mujer, deben dar prioridad a la violencia contra los
niños durante sus investigaciones, e incluir sus
hallazgos en los informes consiguientes.
A los gobiernos nacionales
- Adoptar o modificar en lo necesario la
legislación para abolir todas las formas de
violencia contra los niños, incluido el castigo
corporal en las escuelas, los centros de detención
y otras instituciones, y para garantizar la
aplicación efectiva de dicha legislación.
- Investigar exhaustiva e inmediatamente los
casos de violencia contra los niños y tomar
medidas apropiadas contra los responsables, lo que
incluye orientación psicológica, libertad
condicional, suspensión o despido. Cuando sea
apropiado, se deben interponer cargos penales
contra los responsables.
- Establecer programas de formación sobre los
derechos del niño para profesores, directores de
escuelas, policías, personal de centros
correccionales y no penales y otras personas que
trabajen con niños. Dicha formación debe ocuparse
de cómo tratar a los niños, incluidos métodos no
violentos para impartir disciplina y asuntos tales
como la violencia sexual, el hostigamiento y la
discriminación por motivos de género u
orientación sexual.
- Garantizar que los niños conocen y entienden
sus derechos humanos.
- Establecer procedimientos de denuncia
efectivos y confidenciales para los niños y sus
familias; garantizar que las denuncias se
investigan inmediatamente y exhaustivamente por
parte de una autoridad independiente externa.
- Garantizar que solo se interna a los niños en
instituciones cuando no hayan alternativas
razonables y asegurar que nunca se detiene a niños
junto con adultos.
- Garantizar que las condiciones de detención y
encarcelamiento son compatibles con las normas
internacionales.
- Asegurar que nunca se aplica la pena de muerte
a crímenes cometidos antes de los 18 años.
- Sacar de las instituciones a los niños
abandonados y a los niños discapacitados siempre
que sea posible; reasignar los recursos dedicados
a la atención institucional al desarrollo de
cuidados alternativos humanos y no
discriminatorios.
- Garantizar la protección de los niños frente a
los peligros del conflicto armado y respetar
estrictamente las disposiciones del derecho
internacional humanitario.
- Poner fin a todo reclutamiento de niños como
soldados y ratificar e implementar el Protocolo
facultativo de la Convención sobre los Derechos
del Niño relativo a la participación de niños en
conflictos armados, depositando una declaración
vinculante en la que se establezca una edad mínima
de 18 años para el reclutamiento voluntario en
fuerzas armadas nacionales.
- Ratificar e implementar el Convenio No. 182
sobre las peores formas de trabajo infantil.
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